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¿Qué debo esperar del curso de la terapia?

Es en esta fase en la que el psicólogo o la psicóloga enseña al cliente estrategias concretas para afrontar los problemas y superarlos, en función del tipo de problema y la evaluación realizada.

Se trata de un trabajo progresivo de aprendizaje paso a paso en que la persona empieza a aplicar a su vida cotidiana lo que aprende en las sesiones, aunque puede ser necesaria una ayuda directa en situaciones especiales. También puede ser necesario contar con la colaboración de alguna persona próxima al cliente, como la pareja o algún familiar, siempre con el permiso expreso de éste/a. Es muy importante el esfuerzo personal y la dedicación de tiempo al trabajo terapéutico para que éste sea efectivo. Un tratamiento psicológico, aunque puede ser muy variable, suele durar entre 2 y 10 meses.

Cuando la persona empieza a aplicar con destreza aquello que ha aprendido en diversas situaciones, y el problema va desvaneciéndose, el psicólogo o la psicóloga empezará a distanciar progresivamente las citas. El objetivo de todo tratamiento psicológico es que la persona se convierta en su propio terapeuta y sea capaz de afrontar los problemas con éxito sin necesitar el apoyo de nadie, creando confianza en uno/a mismo/a y seguridad. Esta fase de seguimiento es útil para que la persona compruebe por sí misma que puede superar los problemas, y para resolver dudas sobre el futuro, previniendo posibles situaciones problemáticas y cómo afrontarlas. Aquí termina el tratamiento, pero el aprendizaje continúa, porque siempre van a haber oportunidades de practicar lo aprendido, y seguir madurando con la experiencia.